La reforma no es una suma de oficios independientes. Distribución, electricidad, fontanería, climatización, suelos y carpintería se condicionan entre sí. Ordenar decisiones y controles antes de cerrar paredes reduce retrabajos, retrasos y cambios costosos.
Fase 1: definición, medición y presupuesto
Antes de demoler se fija la distribución, se revisan condicionantes, se miden estancias y se define el nivel de acabado. El presupuesto traduce esa información en partidas, cantidades y límites. También se preparan trámites, protecciones y logística.
Las compras con plazo largo se identifican pronto: ventanas, puertas, mobiliario de cocina, equipos de climatización o piezas especiales. Encargar tarde estos elementos puede detener fases que ya estaban listas.
Fase 2: desmontajes y preparación
Se protegen recorridos y zonas comunes, se desconectan instalaciones cuando corresponde y se ejecutan los desmontajes previstos. La retirada permite comprobar soportes y actualizar las decisiones que dependían de elementos ocultos.
Después se corrigen bases, se levantan tabiques y se replantean huecos, niveles y puntos de instalaciones. No conviene cerrar sin comparar el replanteo con planos, mobiliario y medidas reales.
Fase 3: instalaciones y pruebas
Electricidad, fontanería, saneamiento, climatización, calefacción y telecomunicaciones avanzan de forma coordinada. Cada recorrido necesita espacio y debe respetar estructura, registros, pendientes y mantenimiento futuro.
Las pruebas se realizan antes de tapar cuando sea posible. Fotografiar recorridos y conservar esquemas facilita reparaciones y evita perforaciones accidentales después.
Controles antes de cerrar
- Posición y altura de mecanismos, griferías y desagües.
- Compatibilidad con muebles, electrodomésticos y carpinterías.
- Pruebas de presión, estanqueidad y funcionamiento previstas.
- Aislamientos, refuerzos y pasos entre estancias.
- Registros accesibles para mantenimiento.
Fase 4: acabados, montaje y entrega
Con los soportes preparados se ejecutan impermeabilización, revestimientos, pavimentos, pintura y carpintería. El orden exacto puede variar según materiales, pero debe proteger lo terminado y respetar tiempos de secado.
La fase final monta sanitarios, mecanismos, luminarias, muebles y equipos. Después se prueba el conjunto, se limpia y se crea una lista de remates. La entrega cierra cuando esos puntos y la documentación incluida se han revisado.
